IA y educación en América Latina:
el reto es que las oportunidades lleguen a todos
La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra vida cotidiana. La utilizamos para traducir textos, buscar información, generar imágenes, organizar tareas, recomendar contenidos o resolver dudas. Muchas de estas interacciones ocurren de forma tan natural que, en ocasiones, apenas percibimos la tecnología que hay detrás.
La educación también está incorporando estas herramientas. Estudiantes y docentes recurren a la inteligencia artificial para preparar materiales, resolver ejercicios, buscar información o adaptar contenidos. En América Latina y el Caribe, el 87 % de las instituciones de educación superior analizadas por UNESCO ya utiliza inteligencia artificial en alguna de sus áreas. El 74 % la emplea en procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, solo el 26 % cuenta con una estrategia institucional formal para su uso.
La inteligencia artificial ya está presente en las aulas. Ahora toca comprender qué oportunidades puede generar y cómo conseguir que lleguen a más personas.
Cuando la inteligencia artificial entra en el aula
La IA puede convertirse en una herramienta de apoyo para transformar algunos procesos educativos.
Puede adaptar determinados contenidos a las necesidades de cada estudiante, generar ejercicios con diferentes niveles de dificultad o proporcionar retroalimentación inmediata. También puede ayudar al profesorado a preparar materiales y organizar determinadas tareas, dejando más espacio para el acompañamiento y la interacción con el alumnado.
Además, algunas herramientas pueden facilitar el acceso al conocimiento. La traducción automática, el reconocimiento de voz o la adaptación de contenidos pueden favorecer el aprendizaje de personas con diferentes necesidades, capacidades o lenguas.
Estas posibilidades abren una pregunta especialmente relevante para una región tan diversa como América Latina: ¿puede la inteligencia artificial ayudar a ampliar las oportunidades educativas?
Una oportunidad para América Latina
La incorporación de la IA coincide con una realidad marcada por importantes diferencias en el acceso a la educación, la conectividad, los dispositivos tecnológicos y la formación digital.
Aquí aparece uno de los grandes potenciales de esta tecnología. La IA puede facilitar el acceso a determinados recursos educativos en lugares donde existen menos medios, apoyar a docentes y estudiantes y acercar conocimientos especializados a personas que anteriormente tenían más dificultades para acceder a ellos.
También puede contribuir a personalizar el aprendizaje y ofrecer nuevas formas de acompañamiento educativo.
Para aprovechar estas posibilidades hacen falta condiciones adecuadas. Un estudiante necesita conectividad, un dispositivo, competencias digitales y acompañamiento para utilizar estas herramientas con criterio. Un centro educativo necesita docentes preparados, recursos y una estrategia que permita integrar la tecnología en función de sus necesidades.
La tecnología puede abrir una puerta al conocimiento; necesitamos asegurarnos de que esa puerta sea accesible.
El riesgo de reproducir las desigualdades
La inteligencia artificial también plantea desafíos.
Los sistemas se desarrollan a partir de grandes cantidades de datos y modelos creados en determinados contextos. Cuando la diversidad cultural, lingüística o socioeconómica está poco representada, pueden aparecer sesgos o respuestas menos adecuadas para determinados grupos.
En América Latina, esta cuestión adquiere especial importancia. Las necesidades de una comunidad rural, una escuela con recursos limitados o un estudiante cuya realidad cultural y lingüística esté poco representada pueden quedar alejadas de las soluciones diseñadas para otros contextos.
También existen retos relacionados con la privacidad de los datos del alumnado, la desinformación y el uso responsable de estas herramientas.
Por eso, incorporar inteligencia artificial a la educación requiere algo más que poner nuevas herramientas a disposición de estudiantes y docentes. Hace falta desarrollar competencias digitales, establecer criterios de uso y comprender sus posibilidades y limitaciones.
UNESCO sitúa precisamente la inclusión y la equidad entre los principios fundamentales para integrar la IA en la educación, junto con la protección de derechos y un enfoque centrado en las personas.
La tecnología necesita personas
La inteligencia artificial puede explicar un concepto, generar un ejercicio o analizar información. La educación abarca mucho más.
Educar implica acompañar, despertar curiosidad, desarrollar pensamiento crítico y comprender las necesidades de cada persona.
El papel del docente sigue siendo fundamental. La IA puede facilitar determinadas tareas y aportar nuevas herramientas para el aprendizaje, mientras que la relación humana continúa ocupando un lugar central en el proceso educativo.
Esta visión está adquiriendo especial relevancia en América Latina. En abril de 2026, UNESCO puso en marcha el Observatorio de Inteligencia Artificial en Educación para América Latina y el Caribe, una iniciativa que reúne a ministerios de educación, universidades, centros de investigación y otras organizaciones para generar conocimiento, fortalecer capacidades y promover un uso ético y equitativo de la IA.
De la innovación a las oportunidades
La inteligencia artificial puede transformar nuestra forma de aprender. Puede facilitar el acceso al conocimiento, apoyar a docentes y estudiantes y abrir nuevas posibilidades para personalizar la educación.
Su impacto social dependerá de cómo decidamos integrarla.
Para América Latina, el reto está en aprovechar su potencial mientras se trabaja sobre las condiciones que permiten que ese potencial llegue a más personas: conectividad, formación digital, acompañamiento docente, protección de derechos y estrategias educativas adaptadas a cada realidad.
La tecnología puede multiplicar las formas de acceder al conocimiento. La cooperación, la educación y la ciencia pueden ayudar a convertir ese acceso en oportunidades reales.
En InterTech Cooperación trabajamos para conectar conocimiento y cooperación y generar oportunidades a través de la educación, la ciencia y la tecnología. La inteligencia artificial abre un nuevo espacio para hacerlo: acercar herramientas, conocimiento y capacidades allí donde puedan contribuir a construir un futuro con más oportunidades.