Mujeres en STEM: el futuro científico comienza en sus aulas
Hoy en día, existen muchas niñas y mujeres con vocación científica y tecnológica. Sin embargo, solo algunas consiguen desarrollarla, no por falta de capacidad o interés, sino por las oportunidades y condiciones que encuentran a lo largo de su formación. Incluso cuando tienen acceso a estas oportunidades, siguen existiendo barreras que pueden dificultar que continúen desarrollando esa vocación.
Para muchas de ellas, acercarse a disciplinas como la ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas (STEM) resulta más difícil ante la falta de referentes femeninos, orientación académica o acompañamiento durante las etapas donde todavía están decidiendo qué quieren ser de mayores.
Como cualquier persona, una estudiante puede sentir interés, curiosidad e inquietud por la informática, la ingeniería o la investigación. Pero no siempre se le brindan las mismas herramientas, orientación o apoyo necesarios para desempeñar dicha vocación, lo que puede llevarla incluso a dudar de sus propias capacidades.
A una niña no se le impide acceder a un aula, aunque normalmente existen componentes que influyen en las oportunidades que pueda encontrar dentro de ella y en las decisiones que toma sobre su futuro.
Por eso, hablar de participación femenina en STEM implica mirar más allá del acceso a la educación. Significa preguntarnos qué conocen las estudiantes, qué aspiran a estudiar, qué obstáculos encuentran y qué necesitan para convertir sus intereses en oportunidades reales.
En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, conocer estas respuestas es especialmente importante para comprender las aspiraciones de sus jóvenes y cómo se puede fortalecer el talento científico y tecnológico del país.
El futuro científico empieza en las aulas
Nuestro futuro profesional empezamos haciéndolo mucho antes de llegar a la universidad, durante nuestro camino académico y, especialmente, en las aulas del colegio. Es decir, las niñas y adolescentes, desde pequeñas, van formando una idea sobre las profesiones que consideran posibles y que sienten que pueden formar parte de su futuro.
En otras palabras, la escuela desempeña un papel fundamental en el proceso de construir un futuro profesional. Es un espacio donde las niñas pueden descubrir nuevas áreas de conocimiento, desarrollar habilidades y entrar en contacto con personas que amplíen su visión sobre las posibilidades profesionales.
Por eso, hay que acercar la ciencia y la tecnología a las aulas para que las estudiantes puedan conocer diferentes opciones y tomar sus decisiones con información, confianza y acompañamiento.
Esta es una perspectiva especialmente relevante en Guinea Ecuatorial, donde todavía existe una necesidad de generar más información sobre las trayectorias educativas y profesionales de las mujeres.
Sin datos que permitan comprender sus intereses y las barreras que encuentran, es difícil diseñar acciones educativas que respondan de forma adecuada a la realidad del país.
Un estudio para conocer las aspiraciones de las jóvenes ecuatoguineanas
Precisamente para conocer mejor esta realidad, la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE) impulsó el estudio “El poder de las STEM: Tu futuro comienza hoy”, con el objetivo de conocer las preferencias vocacionales y las percepciones de las jóvenes hacia las disciplinas STEM.
La primera fase de la investigación se desarrolló en Malabo durante 2024, mediante encuestas dirigidas a estudiantes mujeres de primaria, secundaria y bachillerato. En total, participaron alumnas de siete centros educativos de la ciudad, permitiendo recopilar información sobre sus aspiraciones profesionales y las barreras que pueden condicionar sus decisiones.
Conocer estos datos permite acercarnos a una realidad que, de otra manera, puede resultar difícil de identificar. Para InterTech Cooperación, este tipo de iniciativas tiene un valor fundamental: generar conocimiento desde el propio contexto para poder diseñar mejores respuestas. Porque, además de llevar recursos de un lugar a otro, la cooperación educativa también implica escuchar, investigar y comprender las realidades locales para que las acciones respondan a necesidades concretas.
En este caso, conocer qué quieren las jóvenes de Guinea Ecuatorial y qué dificultades encuentran nos permite abrir una conversación necesaria sobre el futuro científico del país.
¿Qué quieren estudiar las jóvenes de Malabo?
Esta primera fase brindó resultados que muestran una diversidad de aspiraciones profesionales y nos acercan a las profesiones que las estudiantes imaginan para su futuro.
Medicina aparece como la opción más mencionada, con un 36,9 % de las preferencias. También aparecen áreas como Telecomunicaciones, Informática, Ciencias Económicas, Ingeniería Civil, Derecho y Ciencias de la Información.
A partir de los datos obtenidos, podemos plantearnos nuevas preguntas. ¿Qué información tienen sobre esas carreras? ¿Conocen las diferentes posibilidades profesionales que existen dentro de la ciencia y la tecnología? ¿Qué factores influyen en sus elecciones? ¿Qué oportunidades educativas necesitan para desarrollar sus intereses?
Responder estas preguntas es importante porque detrás de cada elección profesional existen diferentes factores que pueden influir en la percepción que una joven tiene sobre su propio futuro, como la información disponible, el entorno familiar, las experiencias educativas y los referentes femeninos.
Hay otras barreras que también forman parte de la conversación
El estudio nos revela que, además de las dificultades económicas o el apoyo familiar, las jóvenes también enfrentan otras barreras como la inseguridad, señalada por el 36,6 % de las participantes; el miedo, por el 32,2 %; y la falta de motivación, por el 24,9 %.
Esta información nos proporciona una nueva perspectiva sobre la participación de las mujeres en STEM, ya que no basta con que una estudiante tenga acceso a una educación. También necesita sentirse capaz de continuar aprendiendo, conocer las opciones que tiene a su alcance y encontrar un entorno que acompañe sus decisiones.
Para una joven interesada en la tecnología, contar con oportunidades para experimentar con ella puede ser el primer paso para descubrir hasta dónde puede llegar, al igual que una estudiante que se siente atraída por la ingeniería puede necesitar orientación para conocer las distintas especialidades. Y una alumna con vocación científica puede encontrar referentes que le permitan visualizar ese camino como una posibilidad real.
Por eso, reducir las desigualdades educativas también implica trabajar sobre las barreras que afectan a la confianza, la información y el acompañamiento.
El papel de los referentes femeninos
Que una niña se sienta representada en el mundo de la ciencia, la ingeniería, la investigación, la programación o en especialista de telecomunicaciones, abre la puerta a nuevas posibilidades. Es una forma de que encuentre un ejemplo de esas profesiones que le apasionan, consolidando su visión de las profesiones que pueden formar parte de su futuro.
Tener referentes en los que inspirarse es importante porque nos ayuda a ampliar el horizonte profesional y a cuestionar estereotipos sobre quién puede dedicarse a determinadas disciplinas.
Precisamente por la importancia de estos referentes, el proyecto desarrollado en Guinea Ecuatorial plantea entre sus líneas de actuación la creación de una red de mentoría y apoyo formada por mujeres profesionales del ámbito STEM, con el objetivo de orientar a futuras estudiantes universitarias.
A través de esta red de mentoría podemos conectar el conocimiento y la experiencias para que una profesional pueda compartir qué estudió, qué decisiones tomó, las dificultades que encontró y las oportunidades que le ayudaron a convertir su vocación en una profesión.
De esta forma, el acompañamiento puede ser especialmente valioso durante una etapa en la que las estudiantes todavía están definiendo su camino.
Del conocimiento a la acción
Conocer las aspiraciones y las barreras a las que se enfrentan las jóvenes de Guinea Ecuatorial permite seguir dando pasos para acercar las disciplinas STEM a quienes todavía están construyendo su futuro. Por eso, además de los resultados obtenidos en esta primera fase, el estudio también plantea nuevas líneas de trabajo.
Entre ellas se encuentra la ampliación de la recogida de información a otras localidades de Guinea Ecuatorial, así como el desarrollo de acciones de sensibilización y el uso de los resultados para orientar futuras estrategias.
Ampliar esta mirada nos permitirá conocer mejor las aspiraciones de las jóvenes en distintos puntos del país y comprender cómo evolucionan sus intereses y las barreras que encuentran. Gracias a ello, podremos adaptar mejor las futuras acciones para que partan de un conocimiento cada vez más cercano a la realidad de las estudiantes ecuatoguineanas.
Así, el estudio establece una vía para seguir conectando investigación, educación y cooperación en torno a una misma cuestión: cómo generar más oportunidades para que las jóvenes puedan desarrollar su vocación científica y tecnológica.
Ciencia, educación y desarrollo para Guinea Ecuatorial
Hablar del futuro científico de Guinea Ecuatorial también implica hablar de las oportunidades que tendrá el país para desarrollar y aplicar su propio conocimiento. La ciencia y la tecnología pueden contribuir a responder a retos relacionados con la salud, la educación, el medioambiente, la innovación o el desarrollo de soluciones adaptadas a las necesidades de su población.
Para avanzar en estos ámbitos, es necesario fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas dentro del propio país. Y en ese proceso, las jóvenes ecuatoguineanas también tienen un papel que desempeñar.
Desde InterTech Cooperación entendemos que facilitar el acceso y la participación de las jóvenes en disciplinas STEM significa ampliar el talento disponible para construir ese conocimiento y desarrollar soluciones para el futuro de Guinea Ecuatorial. Al mismo tiempo, supone ampliar las posibilidades educativas y profesionales de las jóvenes que hoy se encuentran en las aulas.
Por eso, apostamos por una educación científica y tecnológica que permita a niñas y jóvenes desarrollar sus capacidades y, al mismo tiempo, contribuya a fortalecer las capacidades que Guinea Ecuatorial podrá desarrollar en el futuro.
Crear oportunidades desde el conocimiento
El estudio realizado en Malabo nos lleva a mirar más allá de las cifras y a preguntarnos qué ocurre mucho antes de que una joven llegue a una carrera STEM. ¿Qué sueñan con estudiar las niñas de Guinea Ecuatorial? ¿Qué profesiones conocen? ¿Qué las motiva? ¿Qué las frena? ¿Quién las orienta cuando tienen que decidir su futuro?
Escuchar sus respuestas es el primer paso para poder acompañarlas mejor. Conocer sus aspiraciones y las barreras que encuentran nos permite acercarnos a su realidad y pensar en nuevas formas de generar oportunidades.
Desde InterTech Cooperación creemos que la educación, la ciencia y el conocimiento son herramientas para reducir desigualdades y generar oportunidades reales. Por eso apostamos por una cooperación que conecte universidades, instituciones y comunidades, y que permita compartir conocimiento y fortalecer capacidades allí donde pueda generar un impacto real.
El estudio de la UNGE aporta una base para seguir avanzando en esta dirección. Sus resultados nos permiten conocer mejor las aspiraciones de las jóvenes de Malabo, identificar algunas de las barreras que encuentran y plantear nuevas vías de acompañamiento y sensibilización.
El reto ahora es seguir transformando ese conocimiento en oportunidades.
Porque el futuro científico de Guinea Ecuatorial empieza mucho antes de la universidad. Empieza en sus aulas, cuando niñas y jóvenes todavía están descubriendo qué quieren ser de mayores y necesitan encontrar la información, los referentes y el acompañamiento que les permitan imaginar ese futuro como una posibilidad.